
Es una técnica quirúrgica mínimamente invasiva que permite tratar determinados tumores mediante incisiones pequeñas y el uso de instrumentos especializados con apoyo de cámara. Su objetivo es realizar el procedimiento oncológico con menor trauma quirúrgico.
Cuando el paciente es candidato a este abordaje, la cirugía laparoscópica puede favorecer una recuperación más rápida, menor dolor postoperatorio y una hospitalización más corta, sin sustituir la planeación oncológica especializada.
Se valora cuando existe indicación quirúrgica para un tumor determinado y las condiciones clínicas del paciente permiten un abordaje mínimamente invasivo. La decisión se toma de forma individual tras la valoración especializada.
El especialista realiza una valoración previa, revisa estudios de imagen y define el plan quirúrgico. Durante el procedimiento se utilizan técnicas laparoscópicas para extirpar o tratar la lesión oncológica según el caso clínico.
Puede disminuir el dolor postoperatorio, favorecer una recuperación más rápida y reducir el tamaño de las incisiones, siempre dentro de un esquema de atención oncológica integral y seguimiento posterior.